La Industria alimentaria y la restauración de colectividades disponen de la nueva norma UNE 167014. Se trata de un documento que establece requisitos y recomendaciones para la calidad, seguridad alimentaria y procedimientos operativos en línea fría para operadores que participen en la producción de platos elaborados, asi como en el tratamiento en centros de destino.
La evolución social, el ritmo laboral y las distancias en las ciudades hacen que cada dia muchas mas persona deban comer fuera del hogar. Comedores de escuelas infantiles, escolares, universidades, empresas, hospitales o residencias de mayores marcan buena parte de nuestra alimentación. Y no solo cuentan los menús servidos en estos lugares, sino que además cada vez hay una oferta más extensa de platos elaborados en los lineales de los supermercados.
Gracias a la innovación y al acceso a nuevas aplicaciones tecnológicas, desde hace unos años cada vez son más los operadores que implantan sistemas de línea fría para adaptarse y dar respuesta a estas nuevas necesidades. Y es que los sistemas de línea fría combinan la cocina tradicional con el enfriamiento rápido y en ocasiones otros sistemas de conservación.
Los antecedentes de la Norma UNE 167014 radican en el denominado Paquete Higiene CE, que el 1 de enero de 2006 estableció una política única y transparente en materia de higiene en la alimentación humana y animal. Así la nueva norma UNE 167014 incide en los aspectos procedimentales cuyo cumplimiento afecta a la seguridad alimentaria y microbiológica y pone fin a la dispersión de modelos autodidactas que frecuentemente no están basados en evidencias científicas y que en numerosas ocasiones comprometen los resultados organolépticos, microbiológicos e incluso los financieros.
Se trata numerosos requisitos que permiten vertebrar el proceso en cualquier centro de producción de alimentos elaborados en línea fría, estableciendo tiempo y pautas claras. La llegada de esta norma ha supuesto una importante actualización de conocimientos. Esto hará que la industria alimentaria y de colectividades en España y Latinoamérica pueda alcanzar los niveles de otros países europeos, donde frecuentemente una cocina central regional atiende numerosos establecimientos.
Fuente:AENOR
