La norma ISO 55001:2024 establece los requisitos para lograr el máximo rendimiento en la gestión de activos. Para su correcta implementación, es imprescindible considerar el contexto de la organización y definir claramente el alcance del sistema mediante un inventario de activos. Una vez identificados, deben analizarse los riesgos asociados a su gestión durante todo el ciclo de vida, así como establecer las acciones y controles operacionales necesarios a través de un Plan Estratégico de Gestión de Activos (PEGA). Este plan debe incluir también los criterios para medir el desempeño de los activos y los mecanismos para su evaluación continua.
Las organizaciones que definen parámetros claros para una gestión eficaz de sus activos suelen ser más estables y resilientes. Un sistema de gestión de activos proporciona un marco constante y estructurado para llevar a cabo esta tarea de forma sostenida. Aunque ISO 55001 fue concebida principalmente para la gestión de activos físicos, su enfoque puede extenderse a otros tipos de activos. La norma no se centra en establecer criterios técnicos o financieros específicos, sino en los procesos necesarios para asegurar que los activos se mantengan disponibles, funcionales y capaces de generar valor para las operaciones de la organización.
Ejemplos de acciones practicas a implementar
La norma ISO 55001:2024 es aplicable a una amplia variedad de sectores que dependen de la gestión eficaz de sus activos para operar de forma sostenible y competitiva. Es especialmente relevante en industrias intensivas en infraestructura y equipos, como la energía, transporte, agua, telecomunicaciones, manufactura y servicios públicos, donde la disponibilidad y el rendimiento de los activos son críticos. Sin embargo, también puede ser implementada en sectores como salud, educación, defensa o tecnología, donde una gestión estratégica de activos —físicos o no— contribuye significativamente al logro de los objetivos organizacionales y a la generación de valor a largo plazo.
