Inteligencia Artificial · Sostenibilidad · ESG
El 41% de las grandes empresas ya integra la IA en sus operaciones diarias y un 27% de las españolas la aplica a la gestión sostenible. Principales usos, resultados cuantificables y desafíos éticos según el informe Inteligencia Artificial y Empresas de Pacto Mundial.¿Es la inteligencia artificial un aliado para el liderazgo en sostenibilidad o un obstáculo para lograr los objetivos globales? Actualmente el 41% de las grandes empresas ya integra la IA en sus operaciones diarias, lo que indica la importancia que está adquiriendo esta tecnología en los negocios y en la competitividad a largo plazo. Esto no es ajeno a la gestión de la sostenibilidad empresarial. De hecho, un 27% de las empresas españolas la utiliza con este objetivo.
Sin embargo, el uso inadecuado de la IA también implica varios riesgos tanto para los derechos humanos como para el medioambiente. Por ello, un líder responsable debe saber promover el uso de esta tecnología y encaminarla hacia un impacto positivo en la sociedad, la economía y el planeta.
Según el estudio Inteligencia Artificial y Empresas: claves para avanzar en sostenibilidad, el uso de la IA en la gestión sostenible, aunque incipiente, está en constante crecimiento. Estas son las aplicaciones más extendidas entre las organizaciones españolas.
Eficiencia operativa, energética y descarbonización
La mejora de la eficiencia operativa es una de las aplicaciones más comunes de la IA en España. El 37% de las empresas ya utiliza algoritmos inteligentes avanzados para optimizar sus activos y recursos. Además, el 20% aplica específicamente la IA para mejorar su gestión de eficiencia energética. Otras señalan la reducción de su huella de carbono (22%), la optimización de residuos (15%) o mejoras en sus procesos de economía circular (13%).
En ciertos sectores industriales, la IA logra reducciones del 5% al 15% en el consumo energético total, optimizando los procesos de descarbonización en industrias como la química o el acero. El uso de aplicaciones ambientales tiene el potencial de reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero en más de un 4%.
Inteligencia de datos para el reporting ESG
La IA facilita la recolección y análisis masivo de datos medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG), un ámbito considerado por la mitad de las organizaciones como un beneficio crítico para la gestión estratégica. Permite además crear arquitecturas de datos sólidas que generan informes fiables ante nuevas normativas europeas como la CSRD, la CSDDD o la Taxonomía de la Unión Europea.
En concreto, el 28% de las empresas españolas ya emplea la IA para el reporting de sostenibilidad y un 11% la aplica para ejercicios de doble materialidad. El reporte con soporte de IA no solo ahorra tiempo y costes, sino que también mejora la confianza de los grupos de interés, tal y como señala el 36% de las empresas analizadas.
Gestión de riesgos ESG y cadenas de suministro
Un 24% de las empresas ya aprovecha la IA para predecir impactos y riesgos financieros y no financieros. Mediante modelos predictivos, las direcciones estratégicas pueden tomar decisiones basadas en escenarios de futuros probables, como la monitorización en tiempo real de cambios regulatorios globales.
Por otro lado, una de cada cinco empresas españolas aplica la IA para la trazabilidad de sus proveedores, cartografiando redes complejas para detectar posibles riesgos sociales, medioambientales o de gobernanza. Un 60% ya invierte en estas capacidades para mejorar su competitividad logística.
Teniendo en cuenta los beneficios y las aplicaciones de la IA en sostenibilidad, ¿por qué no hay más empresas liderando estos procesos? La falta de conocimiento es la principal barrera, señalada por el 61% de las empresas españolas. Solo un 12% de organizaciones afirma poseer la formación y recursos necesarios para implementar la IA.
Cuando hablamos de formación, no solo nos referimos al conocimiento de la herramienta, sino también a sus posibles riesgos y desafíos. Actualmente, más de la mitad de las empresas españolas que usan la IA (57%) no miden su impacto real bajo factores sociales, medioambientales y de gobernanza. Esto puede suponer un riesgo no solo para el medioambiente, sino también para los derechos humanos.
Por este motivo, es esencial que la IA se desarrolle bajo un enfoque ético, transparente y centrado en las personas. Las empresas deben aplicar la diligencia debida en base a los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos, lo que implica identificar y corregir sesgos algorítmicos que puedan reforzar desigualdades o vulnerar la privacidad.
