La lucha contra la corrupción en América Latina sufrió una nueva oleada de tropiezos durante el último año. La capacidad de las naciones latinoamericanas para combatir la corrupción disminuyó durante el año pasado ante la absorción de recursos de la pandemia, que les dio margen a los políticos de algunos países para debilitar los órganos judiciales
Los proyectos de leyes anticorrupción avanzan lentamente en las legislaturas de Chile y Colombia. En la República Dominicana se realizaron investigaciones sobre antiguos funcionarios del gobierno acusados de corrupción. En Panamá y Ecuador se han producido mejoras considerables en cuanto a la independencia de sus jefes de ministerios públicos y a su capacidad para hacer frente a los delitos de cuello blanco. En toda la región, varios países mejoraron los mecanismos de lucha contra el lavado de dinero e implementaron instrumentos de adquisición más transparentes.
En este contexto, Americas Society/Council of the Americas (AS/COA) y Control Risks publican la tercera edición del Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción (CCC). Publicado por primera vez en 2019, el índice evalúa la capacidad de los países latinoamericanos para detectar, castigar y prevenir la corrupción.
¿DE QUÉ SE TRATA EL ÍNDICE CCC?
En lugar de medir los niveles percibidos de corrupción, el Índice CCC evalúa y clasifica a los países en función de la eficacia con la que combaten la corrupción. Se considera que los países con una puntuación más alta tienen más probabilidades de que los actores corruptos sean enjuiciados y sancionados.
La impunidad continua es más probable en los países situados en el extremo inferior de la escala. El Índice CCC examina 14 variables clave, como la independencia de las instituciones judiciales, la fuerza del periodismo de investigación y la cantidad de recursos disponibles para combatir la delincuencia de cuello blanco.
El índice se basa en una gran cantidad de datos y en una encuesta propia realizada entre los principales expertos en anticorrupción de Control Risks, del mundo académico, de la sociedad civil, de los medios de comunicación y del sector privado.
ÍNDICE DE CAPACIDAD PARA COMBATIR LA CORRUPCIÓN (CCC) 2021
Por segundo año consecutivo, el índice abarca 15 países, que en conjunto representan casi el 95% del PIB de América Latina.
El país con mayor puntuación en el Índice CCC 2021 es Uruguay (7.80 sobre 10). Uruguay es seguido por Chile (6.51), Costa Rica (6.45), Perú (5.66), Argentina (5.16), Brasil (5.07), Colombia (4.81), Ecuador (4.77), Panamá (4.55), República Dominicana (4.38), México (4.25), Paraguay (4.08), Guatemala (3.84), Bolivia (2.43) y Venezuela (1.40)
Desafortunadamente, la edición 2021 del índice CCC muestra una disminución en el entorno anticorrupción en la mayoría de los países encuestados. Brasil y México estuvieron entre los países que vieron caer más sus puntajes en comparación con 2020.
- Brasil registró la caída más pronunciada en sus puntajes anuales, impactado por el desmantelamiento en febrero del grupo de trabajo contra la corrupción de Lava Jato, así como por el nombramiento del presidente Jair Bolsonaro de funcionarios percibidos como menos independientes para liderar la Policía Federal y la fiscalía.
- México experimentó una disminución en su puntaje por tercer año, que según el informe reflejaba en parte recortes presupuestarios significativos al Sistema Nacional Anticorrupción como parte de las medidas de austeridad para hacer frente al impacto económico de la pandemia.
Las noticias no fueron del todo malas. La República Dominicana experimentó el mayor aumento en su puntaje, en más de un punto, después de que el presidente Luis Abinader nombró a un fiscal general ampliamente percibido como independiente. La aplicación de la ley anticorrupción también parece realizarse de manera uniforme: en febrero, Abinader despidió a su exministro de Salud por la presunta compra de equipo médico a un precio excesivo. Ecuador y Panamá también vieron subir sus puntajes, luego de los esfuerzos concertados de los gobiernos y la sociedad civil para combatir la corrupción, el lavado de dinero y otros males.
Pero la tendencia general es clara y desconcertante. América Latina ha sido una de las regiones del mundo más afectadas por la pandemia, que sigue dejando un rastro de muerte y destrucción económica. Un gobierno más limpio permitiría respuestas más ágiles y efectivas a las numerosas enfermedades socioeconómicas y de salud que probablemente perdurarán en los próximos años. Una mayor transparencia también ayudaría a facilitar el auge de la inversión que tanto necesita América Latina, considerando que la inversión extranjera directa cayó un 50 % estimado en 2020, más que en cualquier otra región del mundo.
Fuente: https://americasquarterly.org/ /eltiempo.com
